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SEGUNDA PARTE
GEOGRAFÍA POLÍTICA
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II
AGRICULTURA
Es indudable que los habitantes de Guipúzcoa que se hallaban alejados de las
costas y tenían que alimentarse con lo que les daba la tierra, sentirían las
apreturas del hambre en muchas ocasiones, dada la esterilidad de nuestro suelo,
los escasos medios que tenían a su alcance y el limitado campo susceptible de
labrar de que disponían entre este laberinto de montañas, cubiertas de maleza y
arbolado. Escasamente se cultivarían otros terrenos que no fueran las vegas y
laderas cercanas a los poblados, y aún los pastores dispondrían de escaso
territorio adecuado para sus rebaños, a pesar de sus métodos de descubrir el
campo por medio del fuego, porque las fieras estarían continuamente en acecho
para hacer presa en la res que se acercase a sus guaridas.
El trigo, el mijo y el nabo, serían los únicos frutos que arrancaban a la
tierra labrada, y aún éstos en tan exigua cantidad, que se veían precisadas
constantemente, las autoridades de Guipúzcoa, a recurrir a la benevolencia de
los reyes, para que, les autorizaran a traer trigo del extranjero o de
diferentes reinos de España, especialmente de Navarra.
Por algo decía Lope García de Salazar, que los naturales de este país iban
allende los mares por buscar «el con ducho para amatar las ganas del comer».
Los frutos que daban las especies arbóreas que de antiguo se conocen en el
país, como son las nueces, avellanas, castañas, higos, manzanas, sin duda alguna
en estado silvestre todos ellos, en los tiempos a que nos referimos,
constituirían el principal alimento con el mijo, la leche y la caza. Entre los
frutos, el más importante sería la castaña, que todavía sirve de alimento al
labrador durante cuatro meses de invierno, además de la que vende y utiliza para
el ganado cerdal.
El poco trigo que se cosechaba estaría reservado para los propietarios, y sin
necesidad de recurrir a tiempos lejanos, todavía al mediar el siglo XIX se comía
muy poco pan de harina de trigo por la clase labradora, que cuidaba de este
artículo con un mimo extraordinario. No eran menores las precauciones /430/
que para conservarlo tomaba el propietario, encerrándolo en lujosas arcas con
llave, que. en muchos sitios constituían el mejor mueble de la casa. A estas
arcas llamaban kuchas, y dentro, en un costado, tenían una arquilla que
llamaban kuchatilla, en donde guardaban los dineros y objetos de valor de
su pertenencia. De este modo se depositaban juntos, bajo una llave, el oro y la
plata con el trigo.
Al descubrir las Américas, si hemos de creer al P. Larramendi (191), se trajo
de allí el maíz y dio comienzo su siembra, que debió tardar algunos años en
generalizarse y muchos más en utilizarse su harina para hacer pan o tortas. Nos
la confirma el doctor Isasti en su Compendio Historial de Guipúzcoa,
escrito en 1625, al decirnos que «de poco tiempo a esta parte se hace el pan de
maíz.
Este fruto vino a llenar una gran necesidad en el país y poco a poco el grano
se fue utilizando para alimento del ganado y la harina sustituyó al pan de mijo,
suavizando el problema del hambre, que en adelante se presentó con carácter
menos aterrador. El pan confeccionado con harina de maíz ha sido desde entonces
el alimento principal de la clase labradora, que rara vez comía pan de trigo. El
bienestar de que ahora se disfruta en todas las clases de la Provincia, ha hecho
que se generalice mucho el pan de trigo, pero todavía se hace bastante uso del
pan de maíz en las caserías. Estos panes o tortas son de dos clases: unos que se
cuecen en el horno, como el pan, y se conocen con el nombre de artoa, y
otros más delgados, que se hacen a fuego vivo de llama en la cocina, sobre palas
de hierro de forma circular, y llaman taloa. Recién hechos son muy
agradables al paladar, y aún las clases acomodadas del país gustan de comer de
vez en cuando, especialmente en sopas de leche.
Es creencia general entre la gente que se mantiene con esta clase de harina,
la de que tiene más alimento y da mayor resistencia para el trabajo que el pan
de trigo.
El grano de maíz tostado es también agradable al paladar, y es posible que
fuera ésta la forma primitiva en que se utilizó aquí como alimento del hombre,
por su sencillez y economía.
Desde que se introdujo el maíz en la forma expuesta, se adoptó sin duda el
sistema de cultivo que se sigue en el día, de dividir las tierras labrantías en
dos lotes y alternar las cosechas de trigo, maíz y nabo (192).
El labrador guipuzcoano, sobrio, honrado y trabajador, hace un esmerado
cultivo de sus tierras, convirtiendo un suelo ingrato, por su composición
mineralógica, en rico y productivo a fuerza de profundas labores y constantes
/431/ abonos, siendo admirable el que montañas abruptas, casi inaccesibles
por su pendiente, se utilicen como tierras labrantías, matizadas luego de
constante verdor. Previas las correspondientes labores, siembra nuestro labrador
o casero el trigo en Noviembre, asociándolo con las habas, colocando
éstas en filas equidistantes de dos a dos y medio metros. Verificada la
recolección en el mes de Julio, labra de nuevo el campo, y después de abonado,
siembra el nabo por Agosto o principios de Septiembre. En los tiempos presentes
siembra entre esta raíz el trébol, la alfalfa, alholva, esparceta y otras
plantas de prado, que son recién importadas al país, para que puedan utilizarlas
sus ganados. Al comenzar el nuevo año empieza a recolectar el nabo, que dura
hasta fin de Marzo o principios de Abril, en que se prepara para la siembra del
maíz, asociándolo a la judía de enrame, recolectando ésta cuando empiezan a
amarillear sus hojas y el maíz en Octubre, terminando así la rotación para
sembrar de nuevo el trigo y seguir con la marcha bienal.
Según este calendario tan práctico como expresivo de la lengua euskara, son
unos 160 días los en que se puede encarrilar la existencia del maíz, o sea entre
el 24 de Abril, en que se siembra, y principios de Octubre, en que se cosecha.
San Jorji
Artuak ereiteko goizegi.
San Markos
Artuak ereinda balegoz.
Que traducido al castellano viene a decir:
San Jorge (193 )
Temprano para la siembra de
los maíces.
San Marcos (194)
iAh! Si estuvieran sembrados
los maíces.
Alternando las cosechas en la forma expuesta, viene a resultar que mientras
en el lote o heredad número uno siembra el trigo, en el otro tiene pendiente el
nabo, y cuando en el número uno siembra nabo, en el otro tiene maíz, y al
sembrar en el primer trozo maíz, en el segundo cosecha el trigo, de suerte que
constantemente tiene las tierras ocupadas.
En algunos puntos, como en la vega de Fuenterrabía, no se siembra el trigo
por su escaso rendimiento, y se cultiva el maíz todos los años, ocupando la
tierra con hierba u otra planta forrajera, entre cosecha y cosecha. En cambio el
maíz responde admirablemente, y llaman la atención por su lozanía los maizales
de esta hermosa vega, cuando han adquirido todo su desarrollo.

Tipo casero guipuzcoano
(clisé Ojanguren) |
Abona los campos con estiércol de ganado, encalándole o adicionándole
/432/ arena de los ríos más próximos, y aumentando así la potencia y la
riqueza, aumenta necesariamente la fertilidad de las tierras. No siempre ha
seguido estas prácticas el labrador guipuzcoano, pues el uso de la cal, que tan
beneficiosa es a estas tierras, especialmente a las arcillosas, no pasa de
mediados del siglo XVII, y el empleo de los abonos tampoco ha existido en la
antigüedad, sino que se seguía el método de otras provincias de España, de dejar
descansar las tierras. Verdad es que el empleo del estiércol contribuyó a que se
despojaran los montes de hojarasca, helecho y otras plantas que eran necesarias
para la fabricación de este abono, y el uso de la cal traía aparejados los
cortes de argoma y brezo, indispensables para cocer las caleras; pero el
resultado obtenido con el aumento de los cereales era infinitamente de más
importancia que el perjuicio que se le irrogaba al arbolado, privándole de estos
vegetales que le servían de defensa y de abono. Gracias a este sistema de
abonos, se ha conseguido que tierras estériles y duras hayan llegado a dar un
producto de 15 a 25 por uno en las cosechas de trigo, como cosa común y
corriente en los sitios más pobres, sin que sea raro el obtener un resultado de
30 y 40 por uno y aún más.
En los rendimientos del maíz, pueden calcularse las dos primeras cifras
multiplicadas por cuatro.
En la vega de Irún y Fuenterrabía se hace mucho uso del limo, que se extrae
del fondo de la ría Bidasoa en mareas bajas, utilizando para ello gran /433/
número de barcas, y también se emplean con el mismo destino de beneficiar las
tierras, algunas clases de pescados, especialmente las anchoas y sardinas,
cuando se sacan en grandes cantidades y no tienen salida en los mercados.
En San Sebastián y demás pueblos de la costa, se hace mucho uso de la arena
de mar, trasportándola a los pueblos inmediatos.
Actualmente se van generalizando los abonos minerales, que están dando
excelentes resultados.
Los instrumentos de cultivo que se emplean, son del país y conocidos de
antiguo. Para la preparación de la tierra y poder vencer su tenacidad, por su
naturaleza generalmente arcillosa, se usaba generalmente la laya en toda
la Provincia, consistente en dos púas de hierro forjadas, de sección
rectangular, de unos 70 centímetros de longitud, que arrancan de una barra, como
los dientes de un tenedor, con una separación de una decena de centímetros,
hallándose sólidamente sujeto a la prolongación de una de las púas un mango de
madera, haciéndose con este instrumento una labor de 20 a 25 centímetros de
profundidad, trabajando con dos a la vez, una en cada mano. Úsase generalmente
para el cultivo del trigo, si bien desde hace algunos años se emplea mucho el
arado de vertedera giratoria sistema Jaén, modificado por Marcos Ubiría, de
San Sebastíán. Para el cultívo del maíz, úsase, además de la laya y el arado de
vertedera antes citado, un escarificador conocido en el país con el
nombre de bost-ortza o quindente, con el que dan dos labores, una
de alzar y otra de binar, consistiendo este aparato en un bastidor de madera con
cinco púas, arrastrado por bueyes, habiendo además una grada para
pulverizar el terreno, llamado area, consistente en un bastidor o marco
fijo de madera con 21 púas de hierro, tirada por una yunta.
También se emplean los arados Brabant.
La siembra del trigo se practica a voleo y a mano; la del maíz,
a golpe con la azadilla; las escardas del trigo, a mano, y la recolección
con la hoz y la guadaña, no haciéndose uso de ninguna trilladora por practicarse
la trilla a golpes en el trigo y frotando una mazorca con otra para
desgranar el maíz, siendo la única máquina que se emplea la aventadora Tasker,
que hay en casi todos los pueblos para alquilar a las caserías.
Debemos hacer notar que en todas las caserías, especialmente en las
proximidades de los centros de consumo, sin menoscabo de la explotación agraria,
se cultivan berzas, coliflor, acelgas, borrajas, espinacas, lechugas, escarolas,
tomates, pimientos, patatas, alcachofas, espárragos, zanahorias y otras verduras
propias de la horticultura, dedicándose asimismo al cultivo del manzano para la
obtención de la sidra, y en algunas zonas, especialmente de la costa, suele
cultivarse la vid, variedades blanca y negra, para la fabricación del chacolí.
Aparte de la fresa de todas clases que se recoge en abundancia en las
/434/ huertas, tenemos en las montañas la fresa silvestre, muy menudita y
muy agradable al paladar .
El labrador guipuzcoano es, aunque en pequeña escala, agricultor y ganadero.
Tiene, por término medio, de cuatro a seis vacas, con las cuales atiende al
cultivo, y con la leche al alimento de la familia; vendiendo la excedente en la
calle; utilizando en el establo (situado en la misma casa) las deyecciones para
fabricar el abono que ha de dar a sus tierras; empleando también este ganado en
la recolección de frutos del monte y hierbas, entre las que se encuentran los
helechos y la hojarasca, que emplea como cama y abono mixto, mezclándolas con
las materias fecales; aprovechándose del referido ganado vacuno, además de la
leche, del excremento y del trabajo, de las crías, que vende en los mercados,
conservando sólo las destinadas a la procreación.
Muchos se dedican a la cría y multiplicación del ganado, roturando terrenos,
formando algunos pequeños prados artificiales, aprovechando la hierba de los
ribazos, sembrando remolacha, procurando en algunos casos conservar la pureza de
la raza indígena por la unión de los excelentes toros del país existentes en las
paradas de la Provincia o por el cruzamiento de los toros suizos, generalmente
de la raza Schwitz, que es la más apropiada, obteniendo así excelentes
resultados y pingües ganancias con relación al número de cabezas y la pequeña
extensión de su finca.
La mayor parte de las fincas rústicas en Guipúzcoa, se cultivan por
arrendatarios que lo vienen siendo de tiempo inmemorial, de padres a hijos, y
que, contando con la seguridad de la permanencia, han realizado mejoras en las
fincas, cifrando en aquellas obras la esperanza de que han de ser .respetados en
el disfrute de la finca ellos y sus descendientes. Merced a esta confianza de
que no ha de ser expulsado de la casa, el labrador cultiva las tierras con
esmero, rotura peñascales y argomales, hace plantaciones de árboles, efectúa
trabajos de drenaje para dar salida a las aguas, levanta paredes de sostén de
tierras, así como acequias y vallados, y realiza otras obras de seguridad.
De algunos años á, esta parte; la propiedad rústica ha experimentado grandes
cambios, perdiendo en muchos puntos aquella estabilidad que le dio carácter de
permanencia y de inmutabilidad, ya porque los propietarios han elevado las
rentas, ya por las transformaciones sufridas por la propiedad con diferentes
motivos. Esto ha dado lugar a que muchos arrendatarios hayan comprado sus fincas
y a que otros hayan tenido que abandonar las que de abolengo venían ocupando,
pero a pesar de este movimiento y de cambio de dueños y colonos, continúa
habiendo entre éstos esa mutua y afectuosa relación, hasta el punto de consultar
en la mayor parte de los casos, los colonos con los dueños, los asuntos
particulares y de familia, como servidores respetuosos que confían en el
aprecio, la bondad y la experiencia de sus superiores.
/435/ Recibe el propietario la renta anualmente, sin cuidarse de si ha
tenido o no cosecha, y en época fija, que suele ser, generalmente, el trigo en
Agosto o Septiembre y el metálico por Navidad, aunque debiera entregarse, en
rigor , el día de San Martín, 11 de Noviembre, en razón a que los convenios de
arrendamiento se hacen con esta fecha, por exigirlo así el método de cultivo que
hemos hecho referencia. El colono que abandona una casería la hace al recolectar
el maíz, y el nuevo toma posesión el día 1 de Noviembre con la siembra del
trigo. Además de la renta en trigo y en metálico, deben entregar también,
ordinariamente, un cordero por Pascua de Resurrección uno o dos pares de pollos
por San Juan y uno o dos pares de capones por Navidad.

Típico caserío de Guipúzcoa
En algunas partes, especialmente en la baja de la Provincia, muchos
propietarios reciben también renta de manzana, y no faltan quienes cosechan este
fruto a medias con el colono, y otros hay que parten a medias todos los frutos
con el arrendatario.
Tiene éste, desde luego, la completa explotación de los productos,
utilizándose de los sembradíos, del monte bajo, de los argomales, hojarasca,
etc., para la alimentación del ganado, que pertenece al colono y a veces a
medias con el amo, cama de los animales y confección de abonos y servicio de la
casa de labor, emplazada dentro de sus terrenos.
El edificio vivienda del casero, situado en los terrenos de la finca, es
/436/ amplio, con habitaciones capaces y cómodas para personas y animales,
teniendo además el horno de cocer pan y muchos el lagar para hacer sidra.
En tiempos pasados el horno de cocer pan se colocaba dentro de la casa; pero
a consecuencia de los muchos incendios que ocurrieron por esta causa, las Juntas
de la Provincia mandaron que se pusiera en la parte exterior del edificio, y así
se hizo, situándolo, generalmente, al lado de la puerta de entrada.
La mayor parte de los vetustos edificios que han llegado hasta nuestros días,
construidos con grueso y abundante maderamen de roble, arrancado muy cerca del
punto que ocupa la casa, van desapareciendo, muchos por incendios y otros para
renovarlos más en armonía con las comodidades modernas. Dentro de estas caserías
se ve el orden y el aseo y un menaje decente y a veces lujoso, propio de
labradores ricos de otras provincias. Especialmente cuentan las familias con
abundancia de ropa blanca de todo género, pues, aunque en el día apenas se
siembra lino y se hila poco en las casas, poseen todavía los lienzos que les
dejaron sus antepasados, que les permite el lujo de poder ostentar cada vez que
hacen la colada, bien repletos de piezas blancas de toda clase los alambres
colocados sobre estacas o de árbol a árbol en las proximidades de su vivienda.
Al visitar el interior de una casería de labranza hay que admirar a la dueña
de la casa, tipo perfecto de sobriedad, actividad y economía, puesto que, además
de ayudar a su marido en las faenas rudas del campo, educa a los hijos, cuida de
la alimentación del ganado vacuno y de la cría de cerdos y gallinas, se ocupa de
la venta de leche, huevos y verduras en la calle y de comprar con su importe lo
que hace falta en la familia, y todo esto sin descuidar las faenas de casa.
Dispuesta la frugal cena, que bendice el casero, se comenta durante ella todo
lo ocurrido en el curso del día, y a la hora del descanso, no se retira ella
hasta cerciorarse de que sus hijos duermen, el ganado come y todo se halla en
orden. Sin grandes aspiraciones, el labrador guipuzcoano, en general, vive
feliz, acostumbrado a esta vida tranquila, con beneficios bastantes para un
pasar modesto, y si tiene contrariedades y angustias, consulta con el amo,
seguro de su leal protección.
Consta la casería guipuzcoana de cuatro partes o elementos, que son: la
tierra labrantía, la casa, el monte y el ganado. El labrador, o en general la
familia rural vascongada, no hace nada que no sea provechoso de alguna manera
para su heredad. Todos se ayudan mutuamente: labrando, multiplicándose y
estercolando, el ganado sirve al terreno y al amo, que, en cambio, le suministra
alimentos y cuidados; el monte, con sus maderas, leñas, hierbas, cales y
despojos, sirve al ganado y al dueño, y éste, abarcándolo todo con mirada
discreta y previsora, con inteligencia y seguridad de lo que hace, y con la
conciencia de lo que puede y lo que vale, desempeña al propio tiempo los
/437/ deberes de labrador y ganadero, panadero y fabricante de cal, de
leñador y hortelano, de cantero y de carpintero, múltiple misión que sabe
cumplir admirablemente, trabajando sin cesar, pero viviendo con relativo
desahogo, comparando con la precaria y angustiosa situación de los labradores de
otras provincias.
Verdadero creyente y esclavo del trabajo, ama a Dios, admira sus obras y
educa a sus hijos en tan saludables doctrinas, profesando respeto profundo a su
amo, cifrando todo su cariño y aspiraciones en su casería, en su familia y en
Dios. Tanto confía el labrador guipuzcoano en la misericordia divina,que es
costumbre general en el país el que el sacerdote, con sobrepelliz puesto, vaya,
los últimos días de Junio, de casería en casería, bendiciendo los campos, y no
hay cuidado de que ninguna dueña de casería deje de depositar en la cesta del
monaguillo que acompaña al cura, huevos, longaniza, pollos u otro regalo
parecido. Hay mucha costumbre también en el país de poner crucecitas rústicas de
madera en los campos y en las casas, salpicadas con gotas de cera bendita, para
preservar las cosechas y las personas de exhalaciones y temporales.

Operación agrícola de arar
Cuando hay que practicar en algún caserío una labor urgente é indispensable,
para la que son insuficientes el número de brazos con que cuenta el labrador,
como ocurre generalmente en casos de fallecimiento del padre de familia, avisa
ésta a sus convecinos y entre todos hacen el trabajo sin -retribución alguna,
sólo por la reciprocidad. Labrados los campos de esta manera /438/ y
aseguradas las cosechas, se libran de tener que añadir las angustias de la
pobreza al dolor experimentado con la falta del amo de casa, y esto da tiempo
para que la familia vaya trazando los nuevos caminos a seguir: iAdmirable
ejemplo de confraternidad y honradez!
En los casos en que las familias no disponen de fuerzas suficientes para
practicar los trabajos agrícolas, toman un criado, morroya, para que les
ayude en todas las faenas por tiempo ilimitado, comiendo con ellos en la mesa,
dándole la ropa que necesita, con la retribución de 160 a 375 pesetas anuales,
tratándole como a uno de la familia, de la que muchas veces llega a formar
parte.
La agricultura, en las Provincias Vascongadas y principalmente en Guipúzcoa,
tiene un carácter peculiar distintivo, que le diferencia esencialmente del resto
de la nación, carácter debido en gran parte a la manera de ser de la propiedad
rural y al que contribuyen también su topografía y la desproporción del número
de habitantes con la cantidad del terreno hoy explotado. Sus campos están
distribuidos entre considerable número de propietarios, que dan en arriendo sus
caseríos o casas de labranza, que consisten en el edificio vivienda, rodeado del
terreno que le es anejo, y, por término medio, unas dos o tres hectáreas de
cabida, sin contar el monte o terreno inculto, poblado en la parte baja de
robles y castaños, y en la alta, de hayas.
Las ventajas que ofrece al labrador el tener su vivienda dentro de los
terrenos de su pertenencia, son incalculables. Puede cultivar sus tierras mejor
que viviendo a distancia; puede vigilar y cuidar mejor los frutos pendientes, de
los daños de los temporales, de la invasión de los ganados, de los hurtos de
personas, etc.; no pierde tiempo en ir y venir a su casa; recoge con más
facilidad las cosechas y las herramientas de labranza; es más sano, robusto,
frugal, morigerado, moral y pacífico que el que vive en una ciudad o villa;
durante las noches de invierno puede dedicarse a componer aparejos; cuida mejor
del ganado y se emplea en otros trabajos semejantes, sin frecuentar las tabernas
y sidrerías para pasar el tiempo.
La agricultura en Guipúzcoa empezó a salir de su letargo a principios del
siglo XVIII. Se rozaron nuevas tierras y levantáronse caserías donde no las
había, y tanto adelantó en sus buenas prácticas, que mereció que una meritísima
sociedad dijera, en 1766, que «en pocas partes donde se haya manejado este arte
sólo por la rústica mano del labrador, ha subido al punto de perfección que en
el país bascongado», En esta última fecha recibió nuevo impulso nuestra
agricultura, merced a la «Sociedad Bascongada de amigos del País), que se
constituyó el año anterior por iniciativa del Conde de Peñaflorida. Los
esclarecidos próceres que se agruparon con el objeto de procurar el fomento de
las ciencias y de las artes, se ocuparon con gran empeño de impulsar la riqueza
agrícola del país, y estudiaron en todas sus fases tan importante ramo, poniendo
en ejecución métodos de gran utilidad para el fomento /439/ del ganado y
de la arboricultura, para el empleo de abonos, de aperos de labranza, etc.
Salió nuestra agricultura de su rutina anterior, mejorando los cultivos y
ensanchando el campo de los experimentos con nuevas máquinas agrícolas y el
establecimiento de industrias como la fabricación del queso, de la mantequilla,
seda, lana, apicultura y otras, pero faltó esta fuerza impulsora al desaparecer
la Sociedad, con motivo de la guerra de la Independencia, a principios del siglo
pasado, y quedó suspendida la marcha progresiva de la agricultura guipuzcoana,
sin conseguir, a juicio de los que se han ocupado los resultados obtenidos por
la Sociedad, todos los beneficios que se proponía alcanzar en este ramo.
Un hermoso ejemplar de
manzano en flor [Ilustración no disponible]
Al faltar la iniciativa particular, aprovechando un descanso que a duras
penas se pudo conseguir en aquella época de revueltas y guerras de la primera
mitad del siglo pasado, vino un factor importantísimo que a manera de faro
luminoso y decidido protector, desplegó la bandera de sus felices disposiciones,
al mismo tiempo que su acción tutelar, buscando el bien de sus. Administrados
por medio de la regeneración agrícola.
Nos referimos a las Juntas provinciales de Guipúzcoa.
La comisión nombrada por las Juntas de Zumaya de 1848 para el fomento del
arbolado, presentó su descargo en las Juntas de Fuenterrabía del año siguiente,
y la comisión encargada de informar acerca de este trabajo, lo dio por bueno,
pero al mismo tiempo que reconocía que el fomento del arbolado era de inmensa
utilidad para el país, exponía que había otros ramos de agricultura que merecían
una particular atención de la Provincia, como eran la mejora del ganado vacuno.
la introducción de productos agrícolas, desconocidos /440/ en Guipúzcoa,
la introducción de razas de ganado lanar que pudieran ofrecer mayor utilidad de
productos, la perfección de útiles de labranza, la introducción y extensión del
guano del Perú como abono utilísimo, y para atender a la propagación de estos y
otros ramos de agricultura, proponía la creación de una comisión permanente de
Fomento.
Así lo acordaron las Juntas de la histórica ciudad de Fuenterrabía, y como
consecuencia de estas felices disposiciones, sobrevino un nuevo despertar para
la agricultura de Guipúzcoa, iniciándose un movimiento de opinión, favorable al
desarrollo y regeneración de ramo tan importante y esencial para la prosperidad
guipuzcoana.
Para dar forma a estos acuerdos, comenzaron seguidamente los concursos de
ganadería, que entonces se denominaban exposiciones de ganados, y se celebraban
anual o bienalmente en Lazcano, Vergara, Azpeitia y Hernani.
Además, queriendo Guipúzcoa importar a su país los adelantos agrícolas que
fuesen conocidos en otros países, acordó, el año 1850, que se enviaran a la
Escuela de agricultura de Grignon (Francia) a los aventajados jóvenes don
Eugenio de Garagarza y don Jorge de Sagastume, quienes anualmente remitían las
notas obtenidas en sus estudios, de las que se daba cuenta en las Juntas,
haciendo constar en acta la satisfacción con que la Provincia veía la buena
conducta y aprovechamiento de sus becarios.
Otra de las disposiciones que adoptó, con real aprobación, fue el
establecimiento, el año 1851, de una escuela especial de agricultura en Oñate,
dotada por la Provincia, la cual subsistió hasta el año 1869.
Al mismo tiempo se designó al Conde del Valle para que representase a esta
Provincia en la exposición universal de Londres, de donde escribía, en 1851,
dando cuenta a las Juntas de Motrico de las observaciones que había hecho
respecto de los aparatos agrícolas que en aquel certamen fueron objeto de su
examen.
También se importaron, por vía de ensayo, algunas cantidades de guano del
Perú, que se vendió al precio de cincuenta reales el quintal, y se hizo
propaganda de este abono, publicando en la imprenta de la Provincia en Tolosa,
el año 1851, traducidas del inglés, las Instrucciones prácticas para el uso
del guano. En vista de los buenos resultados obtenidos con este abono, se
dispuso en las Juntas de Mondragón de 1853, a petición del señor Murrieta, del
comercio de Londres, comprar una casa en el barrio de San Martín de San
Sebastián, con el objeto de destinarla a depósito de guano, a condición de que
la casa de comercio de Murrieta y Compañía diera el guano a precios más bajos
que aquellos en que la Provincia venía expendiendo.
Nos dará idea de las cantidades de este artículo que se traían de Londres y
de su importe, la partida que aparece en las cuentas de la Provincia de 1859;
por la cual abona la Diputación la cantidad de 40.676 reales vellón a los
señores Queheille é Hijo, del comercio de San Sebastián, por el /441/
coste y gastos de 626 quintales de guano del Perú, que representa un alza de
consideración con respecto a otra partida de 600 quintales que se trajo en 1850
por 30.044 reales y otra de mil quintales en 1851 por 30.855 reales.
Una vez que hubieron terminado sus estudios los becarios de Grignon, pensó la
Provincia en ensayar prácticamente los adelantos que había hecho la agricultura
en otras naciones, valiéndose, al etecto, de los conocimientos adquiridos por
los jóvenes becarios, y dispuso establecer una Casa-Modelo de agricultura
en pequeña escala, con el consejo y bajo la dirección de éstos. Se dudó si debía
de implantarse en Zubieta o en Oñate, pero en las Juntas de Elgoibar de 1856,
quedó acordado que se estableciera en la finca Yurreamendi de Tolosa, por ser
punto céntrico de la Provincia. El presupuesto de obras para habilitar la
casería, ascendía a 47.320 reales, y según los cálculos de los alumnos, a cuya
opinión se sujetaban en todo, la adquisición de animales, instrumentos de
labranza y enseres, importaría 34.152 reales, que hacían, en junto, la cantidad
de 82.072 reales, que se cubrirían de las 25.000 pesetas destinadas por la
Provincia a este objeto.
Siguiendo el camino trazado en beneficio de la agricultura, las Juntas de
Deva de 1857, dispusieron que se colocaran varios toros sementales en distintos
pueblos con el objeto de mejorar la raza vacuna, y que las exposiciones bienales
se hicieran extensivas al ganado cerdal y a los productos agrícolas del país.
Pasados los dos primeros años de ensayos en la Casa-Modelo de Tolosa,
concibió tan grandes esperanzas el país, acerca de las ventajas que había de
reportar su establecimiento a la agricultura regional, que dio lugar a que las
Juntas reunidas en Guetaria en 1859 acordasen comprar la finca de Yurreamendi,
dejando sin efecto la escritura de arriendo otorgada anteriormente por tiempo de
quince años, a razón de 9.000 reales al año. Pero este optimismo perduró poco
tiempo, puesto que en Juntas de Oñate de 186, se acordó la supresión de la
Granja de Tolosa. En el dictamen que precedió al acuerdo, se decía que en los
once años que llevaba de existencia, eran innegables los beneficios que había
recibido la ganadería del país con la Casa-Modelo, generalizando en bastante
escala el cruzamiento de las reses vacunas y de cerda, reconocidas como de mejor
calidad en el extranjero, pero que por las desventajas que ofrecían los terrenos
de la Granja, como por la subdivisión de la propiedad y el esmero con que se
cultivaban las tierras en Guipúzcoa, en lo concerniente a sus principales
cosechas, no era el establecimiento montado por la Provincia, susceptible de
proporcionar a la labranza en esta parte las mejoras que no hubiese podido
reportarle en los once años que venía rigiendo. Añadía también que el sacrificio
que había costado a la Provincia: su sostenimiento, ascendía a pesetas
180.316,23, y que si había de existir en el país una Casa-Modelo de agricultura
con todas las condiciones de tal, así en cuanto se refiere al cultivo de
cereales, como a la selvicultura, horticultura, /442/ jardinería,
ganadería e industrias agrícolas, era de todo punto indispensable renunciar al
establecimiento existente y plantear otro nuevo, con todas las condiciones
propias de los de su clase, en donde se diese la debida instrucción a las
personas que lo deseasen y se dedicasen a los diversos raros de la agricultura.

Finca Yurreamendi, de Tolosa, en donde estuvo la
Casa-Modelo
de Agricultura desde 1857á 1867
Así quedó cerrado este establecimiento agrícola, que funcionó el corto tiempo
apuntado, bajo la dirección del exestudiante de Grignon don Jorge de Sagastume,
cuyas dos Memorias, publicadas en 1858 y I859.tenemos a la vista. Según se
colige de éstas, las tierras de la Granja se hallaban divididas en seis lotes o
porciones de experimentación de a 370 posturas, y en ellas se sembraban, por lo
que se ve, remolacha, zanahoria, patata, trébol rojo, sorgho azucarado, vezas,
alholva, alfalfa, nabo, cebada de Australia, avena negra, trigo y maíz.
En la parte que se ocupa de la ganadería, se ve que disponían de seis toros,
dos de raza suiza, dos del país, un normando y uno de la raza Durham, pero los
que merecían la predilección del director. eran los ejemplares suizos, que
estimaba los más convenientes para este país, porque de ellos se podían obtener
vacas que dieran mucha leche y sirvieran para el trabajo, que era lo fue por
entonces se quería por nuestra clase labradora. Así bien, poseían seis vacas
suizas, que durante todo el año, por día, y uno con otro, producían /443/
seis y medio litros; dos vacas normandas, de las cuales una daba seis azumbres
de leche al día y la otra cuatro; una novil1a de la raza Durham.
Además del ganado vacuno, disponían en la granja de un caballo semental
percherón; verracos y cerdas Hamsehire; lanares merinas; gallos y gallinas
Dorhing, Hudan, Crevecoerir, Guinea Cochinchina, etc.
Los resultados obtenidos en el establecimiento agrícola de la Provincia no
correspondieron a los beneficios que esperaba el país, y se estimó que había
gran desproporción entre el provecho que se obtenía y lo que importaba su
conservación, a juzgar por lo que nos dicen los escritores de aquel tiempo, sin
tener en cuenta que no es tan esencial el que el dinero de la Diputación
produzca mucho interés, como el que contribuya al progreso material del país. Se
alegaba que ningún labrador guipuzcoano podía tomar por modelo una casa que no
podía sostenerse por sí misma, sin necesidad de auxilio ajeno, mayormente si se
tenía en cuenta que aquel había de pagar la renta anual, mantener, vestir y
educar a la familia y procurar todavía algunos ahorros para acomodo de sus hijos
y para otras atenciones; que nada de esto podría hacerse, si arreglaba sus
trabajos agrícolas a los métodos adoptados en dicha casa-modelo, de donde
inferían que no podían ser aplicados, a lo menos de una manera general, a la
labranza de los caseríos de la Provincia. Añadían también que el cultivo del
trigo, del maíz y demás cereales, que era el fondo de nuestra agricultura, cesó
en aquel establecimiento, sin haber podido adelantar respecto del método usado
hasta entonces en el país a pesar de los ensayos hechos al efecto, y que su
misión quedaba reducida, por tanto, a la mejora y propagación del ganado vacuno
y de cerda y a la fabricación de quesos, sin que el cultivo de las yerbas
forrajeras bastase para la manutención del ganado extranjero que existía en la
granja.
A pesar de todas estas consideraciones y otras que les sugerían los
resultados de la casa- modelo a los hombres de aquel tiempo, somos de parecer
que la actuación de Sagastume no fue infructuosa a los progresos agrícolas de
nuestros labradores; no sólo porque dio a conocer la utilidad de varias plantas
forrajeras, como la remolacha, alfalfa, etc., que tanto y con tanto provecho se
han generalizado después, sino porque sacando al agricultor de los estrechos
límites del cultivo del trigo, maíz y nabo, a que estaban sujetos en esta
región, trajo nuevas ideas y nuevos métodos, que si no dieron provecho
inmediato, se han ido infiltrando poco a poco en el ánimo de todos y constituyen
hoy una riqueza muy importante.
En confirmación de este parecer nuestro, copiaremos algunos párrafos de la
Memoria de Sagastume, que hacen al caso. Decía el director de la casa-modelo:
«El agrónomo que haya permanecido algún tiempo en el territorio guipuzcoano, no
habrá dejado de conocer pronto que vivimos en un país eminentemente forrajero;
en un país en que, sin más humedad que la que viene directamente del cielo y la
temperatura suave que reina por doquiera, /444/ se ven vegetar con
espontaneidad toda clase de plantas útiles a la alimentación de los animales
domésticos. ¿No sería por tanto sensible que sus labradores no supiesen
aprovechar de las favorables circunstancias con que la naturaleza brinda, dando
más importancia y latitud que hasta el presente al cultivo de prados
artificiales y naturales, base de la parte pecuaria, que debe ser la principal
riqueza de nuestra Provincia?»
«Desde el momento en que la Península y el vecino imperio se pongan en
comunicación con nuestra Provincia por medio de las vías férreas, se verán
obligados los labradores del país a cambiar su sistema de cultivo, disminuyendo
en proporción notable la extensión que hoy destinan a los cereales, y dando más
incremento a la producción forrajera».
Y refiriéndose al ganado vacuno decía: «Pero aunque hoy el objeto principal
de los labradores de Guipúzcoa, se reduce a utilizar las vacas en el trabajo al
propio tiempo que sacan de ellas toda la leche posible, destinando al matadero a
los novillos que no han de padrear y a las madres que, por vejez, esterilidad u
otra causa, no les reporta el beneficio apetecido, hay que tener también
presente que puede llegar un tiempo y que acaso no esté lejos, en que el trabajo
de las vacas se considere como una parte muy secundaria, en cuyo caso
necesitaremos que nos dé bueyes y novillos de fácil engorde, y vacas, que
produciendo bastante leche en su primera edad, puedan destinarse después al
matadero, sin que su ceba presente grandes gastos».
Estos pronósticos de Sagastume se han cumplido exactamente, y las opiniones
vertidas por aquél hace 60 años, hoy están en el ánimo de todos los que se
ocupan algo de la agricultura guipuzcoana, y son las ideas reinantes que se van
poniendo en práctica en gran escala.
Consecuencia de la generalización y divulgación de estas nuevas corrientes,
es el aumento de cultivo de las plantas forrajeras y el interés vivísimo que
existe en el país por el fomento de la ganadería, que tanta importancia va
tomando por momentos y que tan considerables beneficios rinde a Guipúzcoa. Claro
está que no podemos atribuir a la exclusiva iniciativa de Sagastume todo el
progreso pecuario que hoy estamos palpando en la Provincia, porque después de él
se han practicado trabajos meritísimos en el mismo sentido y han actuado nuevos
elementos desconocidos entonces, pero no se puede negar que las teorías emitidas
por aquél en sus memorias abrieron camino entre sus contemporáneos y han
contribuido eficazmente a que los particulares y autoridades hayan venido
ocupándose de este interesante ramo de la agricultura, que en los tiempos
presentes va adquiriendo un desarrollo consolador.
Tampoco debemos atribuir a la Granja provincial de Tolosa la introducción en
el país de las plantas forrajeras que se ensayaron en las parcelas de
Yurreamendi. porque sabemos que en 1833 se hacía uso de la alfalfa y del trébol
y de otras plantas de prados, especialmente en la parte de Fuenterrabía, /445/ y
que también se cultivaban, para alimento del ganado vacuno, la zanahoria,
remolacha y raíz de la abundancia, cuyas hojas se aprovechaban dándoles los
oportunos cortes. Se decía que las hojas de zanahoria admitían doble número de
cortes que las de la remolacha y que el ganado comía con más apetito aquéllas
que éstas; en cambio, prefería la raíz de la remolacha a la de la zanahoria. .
Pero si bien es verdad que estas plantas forrajeras no deben su primera
introducción en la Provincia a la Casa-Modelo de Tolosa y sí probablemente a la
Sociedad Económica de Amigos del País, era tan escaso su cultivo que apenas eran
conocidas y utilizadas, y a los ensayos de la Granja se debe su difusión,
mostrando a los agricultores las ventajas de estos forrajes, que paulatinamente
han ido extendiendo su campo de acción.
Cuando se instaló la Casa-Modelo, la alimentación del ganado vacuno en
Guipúzcoa era tan deficiente que no debe extrañarnos que preponderara en
nuestras montañas una raza pobre y raquítica. Aparte del nabo y alguna hierba
que recogían en terrenos eriales y ribazos, en el rigor del invierno, mantenían
el ganado con árgoma, que también se llama aliaga, y se conoce en
el país con el nombre de Otea (Ulex Europeus L.) Dicha planta se mantiene
verde todo el año, pero su parte tierna se reduce solo a espinas muy
puntiagudas. Las vacas tienen una boca muy delicada, y aunque el hambre les
hacía morder algunos ramos, tallos o retoños de la expresada planta, era con tal
incomodidad y trabajo que materialmente se les veía sufrir. ,También se recogía
con mucha fatiga, por el que cuidaba del ganado, un haz de la parte más tierna
de las mismas árgomas, la traían a casa y en un pesebre de madera, que
llaman Otaska, desmenuzábanlo a golpes con una cuchilla puesta en sentido
vertical en un extremo de un palo recio, a cuya herramienta llaman Ota-Jakia.
Otras veces en una gran piedra, que nunca falta al lado de la puerta,
machacaban las árgomas con una maza para quebrantar las espinas y
ponerlas en estado de que las pobres vacas pudieran comerlas sin tanta molestia.
En todo lo cual se ve un trabajo ímprobo para proporcionar un alimento tan
escaso y tan difícil de adquirir y preparar .
Esto no obsta para que el alimento que proporciona esta planta tenga
excelentes condiciones nutritivas, tan sobresalientes, que hay quien dice (195)
que puede emplearse como el mejor de los alimentos.
También echaban mano de la ortiga nuestros agricultores, de esta planta que
solo el contacto de sus hojas basta para causar un dolor momentáneo muy intenso.
Se cultivaba en Suecia como forraje y se creía que la leche de las vacas que se
alimentaban con ella era más rica en crema.
Como resultado de este movimiento iniciado en 1850, se celebraron varias
/446/ exposiciones de ganados hasta el año 1870, de las que podemos señalar
las siguientes:
| Fechas |
Pueblos |
Premios - pesetas |
| 3 junio 1850 |
Lazcano (196) |
1.764,50 |
| 19 mayo 1851 |
Lazcano |
5.293,50 |
| 17 mayo 1852 |
Vergara |
7.977,75 |
| 21 mayo 1860 |
Lazcano |
6.011,50 |
| 19 mayo 1862 |
Vergara |
6.206,50 |
| 18 mayo 1864 |
Azpeitia |
6.604,50 |
| 28 mayo 1866 |
Hernani |
5.111,50 |
| 7 septiembre 1868 |
Lazcano |
7.282,25 |
| 19 septiembre 1870 |
Vergara (197) |
6.868,00 |
En 1860 abonaba la Provincia por 20 paradas subvencionadas con 25 pesetas
cada una, conforme al acuerdo de las Juntas de Deva de 1857 ; 500 pesetas. Por
el sostenimiento de seis toros provinciales, 2,100. Próximamente estas mismas
cantidades fue abonando anualmente por iguales conceptos, hasta que la guerra
civil vino a interrumpir la marcha progresiva de ramo tan importante.
En 1863 S. M. la Reina, queriendo coadyuvar al movimiento iniciado aquí,
regaló a la Provincia seis vacas y un toro, procedentes de la real ganadería, y
al mismo tiempo adquiría la Diputación ocho toros suizos y una vaca. En 1865
trajo tres más de los primeros yen 1866 otros ocho, que fueron colocados en
varios pueblos.
Cada vez que el Director de la Granja salía para Suiza a comprar ganado, la
Provincia anunciaba su salida por medio de circulares a los Ayuntamientos y
ofrecía los servicios de aquél para adquirir el ganado que deseaban los
ganaderos particulares, previo el depósito del importe aproximado de la compra
que solicitaban. .
De esta manera, celebrando exposiciones en los pueblos, subvencionando las
paradas de toros sementales, trayendo ganado extranjero para los servicios
provinciales y facilitando su adquisición a los particulares por medio del
Director de la Granja, realizó nuestra Corporación provincial una meritísima
campaña que dejó huellas beneficiosas en el país, dando a conocer razas de
ganado muy superiores a las que teníamos en la Provincia y poniendo de
manifiesto la alta conveniencia de seguir este movimiento evolutivo, que tanto
había de fomentar nuestra riqueza pecuaria,
Con los anuncios de la guerra civil, quedaron suprimidas las exposiciones en
1870, y al tomar incremento la lucha fratricida, se vio la Diputación, en 1873,
obligada a suspender los demás servicios inherentes a este ramo, que quedaron
relegados a último término para cuidar de otras atenciones más perentorias, no
solamente en el tiempo que duró la guerra, sino varios años más que tardó en
normalizarse la vida administrativa de Guipúzcoa.
/447/ Y no es que la Corporación provincial desatendiera completamente cuanto
incumbía a nuestra agricultura, sino que, a pesar de su buen deseo, se halló con
graves atenciones inaplazables y exhausta de medios que la imposibilitaban para
pensar en un proyecto serio de regeneración agrícola. Buena prueba de estos dos
extremos apuntados tenemos en los acuerdos de la misma Diputación,
correspondientes a los años inmediatos a la guerra.
Vemos, en efecto, que en las sesiones de 1880 se da lectura al reglamento
para la implantación de la enseñanza agrícola; en las de 1881 se trata de
establecer las medidas conducentes a la extinción de la filoxera; en las de 1882
se recomienda el libro de don Severo Aguirre Miramón, sobre fabricación de
sidras en estas provincias; en las de 1883 se acuerda imprimir la Memoria de don
Adolfo Comba, referente a la ganadería de la Provincia, y se dispone, así bien,
que se nombren comisiones en todos los pueblos para visitar los caseríos y
suministrar a la Diputación los datos que se pedían en el cuestionario,
repartido al efecto, acerca de su situación y reformas de que eran susceptibles;
en 1884 se compran varios ejemplares de un folleto titulado Agricultura
eusquerazcoa.
Hasta aquí, como se ve, tienen escasa importancia las decisiones de la
Diputación en apoyo de nuestra agricultura, aunque se atisba el anhelo de hacer
algo provechoso en acuerdos Como el de la reforma de los caseríos, que por
entonces no pasó de proyecto. Pero a medida que nos apartamos de la época
infausta de la guerra y, limitados los trastornos ocasionados por ella, la
administración se encauza de nuevo por sus caminos naturales, surge otra vez en
el palacio de Guipúzcoa la enseña de las reformas agro-pecuarias y con paso
firme y seguro se la conduce en marcha triunfal de victoria en victoria.
Así resulta que en 1893 se crea un premio de 100 pesetas al cultivo de
remolacha forrajera, sin perjuicio de ampliarlo más tarde a otros productos si
da resultado el sistema. En las mismas sesiones de la Diputación se aprueba la
importantísima proposición de )a Comisión provincial para la celebración de las
fiestas euskaras y exposición agrícola, de que nos ocuparemos después más
detenidamente, con una consignación de 10.000 pesetas para premios. Asimismo se
acordó que, para Abril del año siguiente, se presentara un programa completo de
fiestas después de oír el parecer de los pueblos.
En las de 1895 y 1896 se acuerda arrendar la finca Fraisoro para establecer
en ella la enseñanza agrícola; levantar el plano taquimétrico de los
pertenecidos de la finca; encargar al Arquitecto provincial el proyecto de los
edificios que han de levantarse; se nombra el Jefe de la casería modelo y, en
Septiembre de este último año, se anuncia la subasta de las obras de la Granja
Fraisoro por la cantidad de 83.329 pesetas.
En 1897 se invierten 25.000 pesetas en la adquisición de ganado reproductor
Schwitz, para mejora de la raza del país.
En 1900 se pasa una circular a los pueblos recomendando la asociación de
agricultores y ganaderos, como medio de hacer frente a las contingencias de sus
respectivas industrias; que se monte en Fraisoro un laboratorio de análisis,
además de los campos de experimentación que posee; que se trate de formar
centros de fiscalización de semillas y forma de esterilizar; que se propaguen
las conveniencias de extender las medidas de asociación; que se recomiende a los
Ayuntamientos el cuidado de elegir sus veterinarios para que ayuden en la labor
de mejora del ganado; que se cree el servicio forestal, como lo tiene ya
Navarra; que se forme la plantilla de Fraisoro y su reglamento; que se abra
concurso entre los Arquitectos del país vasco-navarro para presentar planos y
proyectos de una casería modelo, señalando 5.000 pesetas como premio. El mismo
año se pasan circulares a los Ayuntamientos con instrucciones impresas para
combatir la glosopeda, y en 1901 se adquieren 125 ejemplares de Instrucciones
sanitarias contra la glosopeda para repartirlos en los Ayuntamientos; se
aprueba la proposición y el reglamento para la Sociedad Provincial de Seguros de
Ganados.
En 1902 se publica una circular haciendo ver los beneficios que se reportarán
con la creación de Juntas locales de Agricultura y recomendando su formación; se
modifican algunos artículos del reglamento de la Sociedad Provincial de Seguros
de Ganados.
En 1903 se anuncia a los Ayuntamientos que la Diputación va a adquirir abonos
químicos y remite instrucciones sobre el uso de dichos abonos y una hoja de
pedido para que cada municipio formule el suyo en nombre de sus vecinos. Se
anuncia que ha llegado el pedido y que pueden disponer de él. Se acuerda
publicar, a título de ensayo, una revista bilingüe para propaganda de asuntos
agrícolas, implantar campos de experimentación en varios pueblos, dar
conferencias agrícolas en ellos, etc. , y se proyecta establecer una escuela
ambulante de agricultura. Se adjudica el premio de 5.000 pesetas al proyecto de
caserío modelo, presentado bajo el lema Osasuna, que significa Salud,
y se acuerda adoptar las medidas que el proyecto premiado indica, y que se
publique y difunda, en concepto de modelo, para la construcción de caseríos del
país. Se acuerda el establecimiento de cajas rurales en los pueblos y que se
impriman y repartan los estatutos escritos en castellano y vascuence. Se nombra
Perito, encargado de las conferencias ambulantes, a don Ignacio Camarero Núñez,
que dio principio a su cometido en Lezo el 30 de Agosto de 1903, exponiendo en
la lengua del país, a los agricultores allí reunidos, diferentes observaciones y
consejos acerca de los métodos agrícolas a seguir, simientes, herramientas, etc.
Se establece una subvención para la higienización de caseríos, se estudia un
reglamento y se presupuestan 25.000 pesetas para atender a este servicio.
En 1904 ofrece la Diputación superfosfato y nitrato de sosa de su depósito de
Fraisoro.
/449/ En 1905 se aprueba el Reglamento de paradas de toros.
En 1906 se dispone que se coleccionen los artículos publicados en la revista
de la Provincia Gipuzkoako Nekazaritza y se publiquen en un folleto y se
repartan como medio instructivo. Se recomienda el uso de abonos químicos en el
cultivo del maíz.
En 1907 se recomienda a las autoridades locales la formación de Sindicatos y
se señala la subvención que puede darse a estas entidades agrícolas; que se
transforme la Sociedad Provincial de Seguros en una Caja de Reaseguros,
creándose sociedades locales, y se aprueban los estatutos de la Caja de
Reaseguros Provincial.
En 1908 se acuerda asistir al Congreso de Madrid y se dispone, así bien, que
vaya el Director de la Granja al Congreso pomológico de Saint Brieux, quien
presenta una Memoria como resultado de su comisión. Se acepta el ofrecimiento
del Director general de la Escuela Oficial de Agricultura de Arenys de Mar de
una plaza gratuita y se acuerda enviar a ella un alumno de Fraisoro. Que se
adquieran 100 ejemplares de la Guía práctica para el empleo de abonos y
que se consignen 1.500 pesetas para campos de experiencia, como complemento de
la labor de Fraisoro.
En 1911 se dispone que Guipúzcoa tome parte en el Congreso vitícola de
Navarra, y en atención a la importancia que en lo antiguo tuvo el cultivo de la
vid, se estudien las especies de vides y sus cultivos más adecuados al clima de
Guipúzcoa. Se acuerda imprimir un trabajo de don Luís Saiz, titulado Indice
agro-pecuario-forestal de la Provincia de Guipúzcoa, que tenemos a la vista
al redactar estas líneas. Se acuerda también que la Diputación subvencione los
pequeños centros teórico-prácticos de agricultura y ganadería que se establezcan
en los pueblos, facilitando abonos minerales y haciendo que el Ayudante del
servicio forestal visite varias veces al año los indicados centros.
En 1913 se acuerda adquirir 30 ejemplares del libro Inspección Bromológica,
de don Luís Saiz, y recomendar su adquisición a los Ayuntamientos.
En 1914 se acuerda conceder subvención a los Ayuntamientos de Zumarraga e
lrún para el concurso local de ganadería que tratan de celebrar en dichas
localidades.
Como se ve por esta relación sucinta de los acuerdos extractados que hacen
referencia al fomento de la agricultura provincial, resulta inmensa la labor
llevada a cabo por nuestra Diputación, y merecedora de todo género de alabanzas
la cooperación entusiasta que ha prestado a este importante ramo de la riqueza
pública. No es posible dedicar ni tan siquiera unas pocas líneas a cada uno de
los particulares que abarcan los acuerdos señalados, entre los cuales no
figuran, sin embargo, los referentes al servicio forestal, del que nos
ocuparemos aparte aunque sea muy brevemente, ni otros asuntos menos importantes,
por la extensión que tornaría esta parte de nuestro trabajo, pero /450/
no podemos prescindir de dar a conocer a nuestros lectores algunos de los
servicios que, para el fomento agro-pecuario, se hallan instituidos en Guipúzcoa
y que constituyen uno de los mejores 'ornamentos de la administración
provincial, por el cual tantas felicitaciones lleva recibidas la Diputación de
personas técnicas y otras constituidas en autoridad, que han presenciado
nuestros concursos y han tenido ocasión de estudiar la marcha establecida para
el régimen de estos organismos y enterarse de las mejoras obtenidas.
Fiestas euskaras. Anualmente se celebran en alguno de los pueblos
de Guipúzcoa varios actos de carácter heterogéneo, aunque inspirados todos ellos
en ambiente vasco, que se conocen con el gráfico y evocador dictado de
Fiestas euskaras. Son, en efecto, las fiestas de la literatura, de la
música, de las costumbres de los vascos, pero especialmente la fiesta del
trabajo agrícola, principal objeto de la actividad de los laboriosos pobladores
de nuestras montañas.
Muchas veces se han celebrado, desde antiguos tiempos, números sueltos de
éstos que hoy integran las conocidísimas Fiestas euskaras, y el acuerdo
de aunar los esfuerzos aislados y de prestarles calor de cooperación, se deriva
del año 1894, en el que la Excelentísima Diputación guipuzcoana decidió sumar
esfuerzos y ponerse ella misma al frente del laudable movimiento.
Al efecto, el día 14 de Noviembre del año citado acordó distribuir, por todos
los pueblos de Guipúzcoa, una circular en la que se daba cuenta de la idea y se
exponían las bases conforme a las cuales debía ser llevada a cabo.
En esas bases se establecía que, bajo el patronato de la Diputación; se
celebrarían concursos anuales de agricultura, ganadería é industrias domésticas
relacionadas con la ganadería y agricultura, y que, para la ejecución del
proyecto, quedaba, desde luego, abierta una información pública, «en la
que serán oídos por escrito los agricultores y ganaderos y cuantas personas, en
general, quieran exponer sus opiniones acerca de los productos agrícolas y
semovientes en que han de recaer los premios, número y cuantía de éstos, regla
que debe presidir en su concesión, atendida la Naturaleza del suelo guipuzcoano
y utilidad que a la riqueza del país ofrecen dichos productos y semovientes,
exposiciones teóricas de sistemas de cultivo y cría de semovientes, composición
de los Jurados y cuanto estimen conducente al fomento de la riqueza agrícola y
pecuaria de Guipúzcoa».
A la vez, se celebrarían también concursos de literatura y música vasca y,
como complemento de todo ello, tendrían lugar diversas fiestas privativas del
país.
La Diputación costearía, desde luego, los gastos de los concursos agrícolas y
de los certámenes literarios y otros varios, y los pueblos en que las fiestas se
celebrasen deberían contribuir a la organización de otros festejos que
completarían el programa.
Bien estudiado el asunto, la Diputación se dispuso a dar comienzo al /451/
ciclo de concursos de agricultura y fiestas euskaras. Para ello eligieron diez y
ocho pueblos, en los que esas fiestas deberían celebrarse, y por sorteo se
decidió el orden en que tendrían lugar los concursos.
El primero se celebró en Mondragón el año 1896 y, desde entonces hasta 1913,
han seguido sin interrupción en los pueblos y fechas siguientes:
|
Fechas |
Pueblos |
| Julio |
1896 |
Mondragón |
| Julio |
1897 |
Oyarzun |
| Septiembre |
1898 |
Cestona |
| Septiembre |
1899 |
Zumarraga |
| Septiembre |
1900 |
Zumaya |
| Septiembre |
1901 |
Azpeitia |
| Septiembre |
1902 |
Oñate |
| Septiembre |
1903 |
Irún |
| Septiembre |
1904 |
Villafranca |
| Septiembre |
1905 |
Vergara |
| Julio |
1906 |
San Sebastián |
| Julio |
1907 |
Elgoibar |
| Septiembre |
1908 |
Eibar |
| Septiembre |
1909 |
Hernani |
| Septiembre |
1910 |
Azcoitia |
| Septiembre |
1911 |
Segura |
| Septiembre |
1912 |
Zarauz |
| Julio |
1913 |
Tolosa |
Terminado este ciclo señalado, se le aumentó con otro lugar, la ciudad de
Fuenterrabía, y se hallaba ya todo dispuesto para continuar la serie de 1914,
cuando hubo que suspender las fiestas a causa del anormal estado que había
creado el comienzo de la guerra europea; por la misma razón se suspendieron en
1915 y se ha decidido que tampoco se celebren este año de 1916, pero tendrán
lugar en cuanto la paz vuelva a reinar en Europa.
La celebración de estas fiestas se inició con relativa modestia, pero de tal
modo encajaron en el país y tan grandes son los beneficios que de ellas se
obtienen, que hoy se celebran hasta con esplendidez en lo que a los concursos de
Agricultura y Ganadería se refiere.
Esta exhibición de la riqueza pecuaria y agrícola es la base de las
Fiestas euskaras, y a ella dedicaremos principalmente nuestra atención,
aunque citemos, como de pasada, otros actos que le sirven de complemento.
Estas fiestas duran casi siempre tres días y a ellas acude enorme gentío de
toda la Provincia, parte, la mayor, por contemplar la riqueza extraordinaria de
ganado que se reúne, parte por acudir a las ceremonias religiosas, que suelen
revestir solemnidad desusada, y el resto atraído por los certámenes de
literatura y de música o por las fiestas de carácter popular .
Las Fiestas euskaras se inician con la Salve, cantada en la
parroquia la noche del día en que aquéllas dan comienzo, que suele ser sábado.
Al día siguiente, a las nueve y media, se verifica por las calles del pueblo la
procesión a la antigua usanza foral, en la que figuran las imágenes de
San Ignacio de Loyola y de la Purísima Concepción, propiedad de la Diputación
guipuzcoana. Terminada la procesión, se celebra la Misa Mayor en la parroquia.
Estas funciones religiosas revisten gran solemnidad. A ellas acuden la
Diputación, las autoridades del pueblo, comisiones invitadas, etc., y muchas
veces es el Prelado de la Diócesis quien celebra la Misa. En ella predican en
lengua vasca los mejores oradores sagrados, y la parte artística raya a altura
elevadísima, en ocasiones increíble en lugares de tan poco vecindario.
/452/ La organización de los certámenes de literatura y música vasca
está encomendada, desde hace años, al Consejo Directivo de la revista
Euskalerriaren alde, que se publica bajo el patrocinio de la misma
Diputación. Antes de la fecha señalada para la celebración de las fiestas, la
revista abre un Certamen de literatura y música, señalando temas y ofreciendo
premios, cuya cuantía gira alrededor de 1.500 pesetas. Jurados previamente
designados señalan qué trabajos han de ser los premiados, y a sus autores se les
entregan los premios en una gran fiesta pública que se celebra en el lugar donde
las Fiestas euskaras se desarrollan. En este acto se distribuyen también
sus premios a los niños de ambos sexos que los ganen en exámenes de lectura y
escritura euskéricas previamente celebrados, a las bandas de tamborileros que
mejor hayan ejecutado los ejercicios señalados por el Jurado en oposiciones que
preceden al acto, y a cuantos hayan obtenido algún galardón en estos torneos de
la inteligencia, organizados por Euskalerriaren a'de.
En esta fiesta pública, que atrae concurrencia enorme, los números literarios
son exclusivamente euskéricos y los musicales de ambiente totalmente vasco. A su
esplendor contribuye la sociedad Euskal-Esnalea, formada exclusivamente
para la defensa y propaganda del idioma vasco, acudiendo la Junta Directiva y
señalando oradores que inciten al pueblo a mantener viva la lengua que heredaron
de sus padres.
El Municipio, por su parte, organiza bailes de ezpata-dantzaris, aurreskus,
torneos diversos de carácter popular y otros festejos que entretienen
agradablemente a la muchedumbre en los intervalos libres del programa oficial.
Pero, como hemos dicho, la parte dedicada a la ganadería y agricultura es la
principal de estas fiestas, la que merece predilección de la Diputación
guipuzcoana y la que más interés despierta en la mayor porción del público que a
ellas acude y se comprende que así sea. La población guipuzcoana es
eminentemente agrícola; su casa, sus animales domésticos y sus tierras son el
objeto primordial de sus atenciones, y estas fiestas, que son la exhibición
brillante del fruto de aquel cariño, le fascinan y atraen con la fuerza del
honor conseguido o de la esperanza cercana.
Estos concursos han servido de magnífico complemento a la hermosa labor que
en pro de la agricultura y ganadería guipuzcoana realiza sin descanso la
Diputación, y ante un certamen de éstos anuales se maravillan los forasteros
inteligentes que tienen ocasión de contemplarlo. De tal modo abundan los
magníficos ejemplares de todas clases, que los Jurados se ven perplejos para
otorgar los premios y la Diputación no tiene otro remedio que aumentar de año en
año la cantidad que dedica a recompensas y dividir y subdividir las secciones
para dar cabida a mayor número de ejemplares; aún así, quedan sin galardón
animales que harían magnífico papel en concursos de importancia.
/453/ Para organizar estos concursos, la Diputación tiene personal
peritísimo, y todos los detalles están admirablemente estudiados y prevenidas
todas las contingencias.
A los certámenes pueden concurrir: todos los agricultores y ganaderos de
Guipúzcoa; los constructores y almacenistas de máquinas, herramientas y
utensilios agrícolas de toda la región vasco-navarra; los preparadores de
residuos propios para la alimentación del ganado: los agricultores, ganaderos,
corporaciones y particulares que hayan practicado trabajos de repoblación
forestal en la Provincia; los agricultores que cultiven un prado natural o
artificial y se hallen en las mejores condiciones de producción; los labradores
que tengan los establos con ganado más uniforme de las razas Schwitz o
Pirenaica y en mejores condiciones de instalación, ventilación, higiene, etc.,
y los sindicatos agrícolas, federaciones y sociedades de carácter análogo que
quieran hacer instalaciones colectivas de productos.
Tanto los ganados .como los productos agrícolas y utensilios deben ser
previamente presentados a los Jurados para que los examinen, inscriban y
distribuyan en secciones.
El ganado que opte a premio debe estar en poder de su dueño de!;de seis meses
antes del Concurso, y los animales reproductores que alcancen premio deberán
conservarse, para la reproducción en la Provincia, durante los doce meses
siguientes: al del Concurso.
Si un mismo expositor presenta varios animales en la misma categoría, podrá
obtener varios premios, pero no recibirá más cantidad en metálico que la
correspondiente al premio más elevado; porcada uno de los otros se le da un
diploma. Además, los animales premiados en anteriores concursos, en los
sucesivos solo podrán optar a un premio en metálico, superior al que hayan
obtenido anteriormente, si figuran en la misma sección.
A fin de que todos estos requisitos sean cumplidos, los Jurados toman
atinadas precauciones: se exigen certificados de los Alcaldes, y a los animales
de la especie vacuna, que resultan premiados, se les marca a fuego en los cuernos
y a los de las especies caballar y asnal se les registra bajo la inspección del
Veterinario oficial de la Provincia. Además, de los premios que cada animal
obtenga, el año en que el Concurso se celebra solo se entrega al dueño la mitad
y la otra mitad se le da en el Concurso del año siguiente si ha cumplido las
condiciones exigidas.
Respecto de la amplitud de estos Concursos anuales y de la importancia que se
da a cada sección de los mismos, así como de otros extremos prácticos
relacionados con aquéllos, podría hablarse extensamente, pero nos limitaremos a
dar un resumen, lo más compendiado posible, del último Concurso anunciado. Ese
resumen nos ahorra de toda clase de consideraciones, que cada lector se las hará
en vista de los datos que pondremos ante sus ojos.
La sección más importante del Concurso de Ganadería y Agricultura /454/ es la dedicada al ganado vacuno y comprende nueve categorías divididas en varias
secciones.
La primera categoría es la titulada Raza Pirenaica o del país, sin
pigmentación, y en ella se conceden los premios siguientes:
| Novillos y toros |
De 1 a 2 años (sin dientes permanentes) |
1er premio |
250 |
| 2º premio |
200 |
| 3er premio |
150 |
| De 2 años en adelantes (con dos o más dientes
permanentes) |
1er premio |
250 |
| 2º premio |
200 |
| 3er premio |
150 |
| Novillas y vacas |
De 1 a 2 años (sin dientes permanentes) |
1er premio |
125 |
| 2º premio |
100 |
| 3er premio |
75 |
| De 2 a 3 años, en estado de lactancia o con
signos evidentes de preñez (más de dos dientes permanentes) |
1er premio |
150 |
| 2º premio |
125 |
| 3er premio |
100 |
| De tres años en adelante, en estado | |