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Denominación: Monte
Adarra
Términos
municipales: Hernani, Urnieta y Andoain
Accesos:
A1) Carretera salida de Urnieta,
desviación en el Restaurante Zelai (500 m a la salida de Urnieta). Subida
hasta el merendero Besabi.
A2) Carretera desde Hernani hasta el
merendero Xoxoka. Desde ahí hasta el merendero Besabi (1,5 Km).
A3) Carretera desde el núcleo urbano
de Urnieta.
A4) Carretera desde Andoain, desde
el Ayuntamiento, hasta el asador Mari-Zulo.
B) Autobuses línea interurbana San
Sebastián-Hernani (cada hora).
C) Tren de cercanías Irún-Brinkola,
apeadero de Urnieta.
Servicios: Benta
Taberna (tel. 943554415), Bar Adarra (tel. 943552036), Restaurante Besabi
(tel. 943330131), Asador Mari-Zulo (tel. 943330095); Casa de Agroturismo
"Altzibar berri" (8 plazas, tel. 943557097); bancos, mesas,
fuentes.
Elementos
notables: Vistas sobre el litoral costero guipuzcoano: Abarrarri,
Urdaburu, Aia, Arano, Leuneta, Aralar, Murumendi, Ernio, Andatza y Buruntza.
Inumerable concentración de monumentos prehistóricos como dólmenes, crónlech,
cistas, cuevas y otros elementos tradicionales, como los neveros. Posibilidad
de largas travesías hacia el valle de Leizarán, Onyi, Goizueta y Arano.
Cartografía: hoja 64-IV
a escala 1:25000 del Mapa Topográfico Nacional

El Monte Adarra pertenece al cordal Adarra-Mandoegi, de dirección NW-SE,
al que se unen un buen número de cuerdas secundarias, la mayor parte de
ellas, pertenecientes a Navarra. Situado en los municipios de Urnieta,
Hernani y Andoain, tiene un altitud de 820
m y linda al Noreste con la cuenca del río Leizarán. Este monte es
tradicionalmente visitado el primer día del año por los trasnochadores
montañeros. Además, tiene de peculiar que se puede recorrer desde la villa de
Urnieta hasta los confines de Navarra.
El área que nos ocupa comprende un sector de la
terminación occidental de los Pirineos vascos y afloran en ella materiales
como las pizarras, areniscas, conglomerados, limos rojos, etc. que pertenecen
tanto a la Era Primaria como a la Era
Secundaria. Llama la atención la
existencia de cordales montañosos que toman la dirección WNW-ESE o NE-SE,
siguiendo la estructura cantábrica, enlazando con la dirección E-W, típico
del dominio pirenaico.
Destaca la disimetría que existe en la actualidad
en cuanto al arbolado en las dos vertientes: veremos el casi total predominio
de las coníferas al Oeste, mientras que las laderas orientales conservan
restos de bosques autóctonos. Por otra parte, las áreas de interés faunístico
que se encuentran en el Adarra son dos: el Río Urumea, la regata de Bezkita,
Urruzuno y Sagarrategui; y el cordal de Kukutetxiki-Adarra- Agarate-Etxela, por
sus aves- área de alimentación de rapaces- y especies de enclaves
higroturbosos. Las especies de interés faunístico que se encuentran en este
área son: el aguilucho pálido (Circus cyaneus), el gavilán (Accipiter nissus), el martín pescador (Alcedo atthis), el pico picapinos (Dendrocopos major), el mirlo
acuático (Cinclus cinclus), la liebre (Lepus capensis), el conejo
(Oryctolagus ainiculus), el visón europeo (Mustela lutreola), el gato
montés (Felis silvestris) el jabalí (Sus scrofa) y el corzo
(Capreolus capreolus).
Se comienza el itinerario a partir del restaurante
Besabi, se sigue el camino asfaltado que se dirige hacia la cumbre hasta
llegar al caserío Montefrio
(antiguo caserío Aldapeta). A partir de aquí se pueden tomar dos caminos hacia
la borda de Mantale: uno de ellos
es el que se toma atravesando la puerta de madera sin salirse del camino; la
otra opción se sitúa a mano derecha, cruzando la puerta "de malla
azul".
La primera opción consiste en seguir un camino despejado
en el que predominan los usos
ganaderos, la pradera de siega
y cultivos atlánticos, que ocupan
la zonas de menor desnivel en los términos de Urnieta y Andoain. También se
puede apreciar que, debido a la intensa actividad
forestal ya no quedan grandes superficies de landa, argoma y brezo,
exceptuando el monte Onyi y Mulisko, donde los pinares que ocuparon los
terrenos hasta hace poco ya no existen.
Continúa el camino hasta Atsoko Etxola. A partir
de ahí, se comienza a bajar. Este camino bordea el Aballarri (655 m) por una
cota aproximada de 425-450 m Nada más comenzar este camino de bajada hay una
desviación hacia la izquierda que nos llevará en travesía hacia el Onyi (445
m).
La unidad Onyi-Aballarri
abarca la cuenca de la regata de Bezkita. Las zonas altas de este lugar
poseen una elevada visibilidad con vistas hacia Donostialdea y hacia Navarra:
cordal de Ekaitza, Arano, Urdaburu... No hay asentamientos humanos, salvo el
caserío de Zulueta, actualmente abandonado y el caserío Altzusta. Nos encontramos
con un paisaje de marcado carácter montano y forestal, donde se mezcla una
amplia masa de coníferas sometidas a una fuerte explotación con zonas de
culminación de prados y landas, que proporcionan mayor diversidad cromática y
morfológica a la unidad. En este sector se han conservado los testimonios más
antiguos de época prehistórica de la zona. La cueva de Mari-zulo es un elemento a destacar para imaginar en qué
medio se desenvolvieron los hombres durante el Mesolítico, Neolítico y Edad
del Bronce. Desgraciadamente el entorno de la cueva se ha deteriorado debido
a la contaminación de la regata adyacente. Además, hay que citar la cista del Onyi -cámara de un
dolmenpero sin la estructura tumular o galgar que lo rodea generalmente-
datada en la Edad de Hierro. Además, no podemos olvidarnos de visitar el
conjunto megalítico de Munisko-gaina,
compuesto por varios menhires y crónlech, además de una dudosa cista.
Por lo tanto, para seguir hasta el Adarra, antes
de llegar a Atsoko Etxola, hay que desviarse del camino y subir una empinada
ladera hasta Arlegorko-zabala
donde encontramos un crónlech. Éste es el primero de toda una larga lista de
monumentos funerarios que nos encontramos en el camino. Los crónlech
encuentran aquí su límite occidental ya que no se han encontrado todavía
vestigios de este tipo al Oeste del Leizarán.
Se sigue el camino sin pérdida hacia Aballarri
rodeando una repoblación de Pinus
radiata, que se ubica en la vaguada del río Sorotxoeta. Esta especie es
la más cultivada por debajo de los 400-500 m de altitud. Buena parte de los
que siguen hoy en pie están próximos a la edad de tala. Siguiendo esta ruta
llegaremos a Mantale, no sin antes haber pasado por el dolmende Aballarri, perfectamente señalizado, como otros
monumentos prehistóricos de la zona.
Así, llegamos a Mantale, situado en la cabecera del río del mismo nombre, donde
se ubica un hayedo acidófilo muy agradable para hacer una parada para comer
en las mesas allí dispuestas o para llenar la cantimplora en la fuente.
En las cercanías se construyó el nevero de Mantale. Los neveros eran
construcciones destinadas a almacenar nieve durante el invierno para ser
vendida en época veraniega para refrescar bebidas, para usos terapéuticos y
para la fabricación de helados. Se conoce por documentación hallada que desde
el siglo XVII abastecía a las villas de San Sebastián y Fuenterrabía. Una
pequeña rampa y dos topes de piedras rojizas, hablan de las leras que
llegarían hasta aquí para descargar su mercancía y recogerla semanas o meses
más tarde.
La segunda transcurre paralelamente a la regata de
Mantale. Cruzamos la langa que nos
coloca en un paraje de robles y hayas. Es un camino muy marcado y pedregoso
que comienza a ganar altura a pocos metros de la fuente "Montefrioko
aska". Se llega al paraje de
Sorotxota, junto a la regata del mismo nombre. En este lugar se han
conservado pequeñas manchas de la comunidad dominada por el haya (Fagus sylvatica), que se suele situar por encima de los 400-500 m
Más tarde se cruzará otra regata, la de Belabieta, que nos llevará a un lugar
más o menos llano, conocido también como Belabieta. A partir de aquí se puede
desviar a la derecha para tomar el camino que bordea el Adarra por su
vertiente occidental o se puede llegar a Mantale.
Desde este último punto, se vislumbra el Monte
Adarra. Éste se puede cruzar por tres caminos: uno de ellos se toma pasando
el nevero, paseándonos por la vertiente Este donde nos encontramos
repoblaciones de cipreses de Lawson
(Chamaecyparis lawsoniana), situado
en altitudes siempre superiores a 400m, en la vertiente Este del Adarra,
aunque también se encuentra en la vertiente Sur de las Peñas de Agarate y
Azketa. Los buenos resultados económicos obtenidos se ponen de manifiesto en
su utilización cada vez más frecuente. Así, otra conífera, el abeto de Douglas (Pseudotsuga menziesii), se localiza
también en la vertiente sur del cordal. Originaria de la costa occidental del
Norte de América, se está implantando en los últimos años en la vertiente
atlántica del País Vasco.
La repoblación de pino laricio (Pinus nigra)
se localiza intercalado con repoblaciones de alerce y ciprés de Lawson, en
cotas superiores a los 400 m Las masas boscosas que ocupan zonas de mayor
altitud presentan menor densidad que otras poblaciones con ejemplares maduros
de copa redondeada, y en muchos casos, con troncos flexuosos. Algunos
ejemplares de haya (Fagus sylvatica) y aliso (Alnus glutinosa)
forman hileras discontinuas que se disponen al borde de los principales
arroyos de la zona, mezclado con robles
(Quercus robur) principalmente y
otras especies. Debido al relieve abrupto y a la intensa utilización del
suelo por prados o plantaciones forestales , estos bosques han sido relegados
al fondo de los barrancos y algunas laderas de pendientes acusadas. Así, el
mejor ejemplo de robledal se encuentra en la regata de Olaberrieta, y de
aliseda en el fondo del valle del Urumea. Las dos son apreciables si echamos
la mirada hacia el fondo del valle desde la vertiente Este del Adarra.
El segundo camino, cuyo desvío se toma antes de
llegar a Mantale, rodea la ladera del Adarra por su parte occidental. Allí
encontraremos la fuente de Agerre.
El tercer paso nos lleva por la línea de cumbres
sin llegar a la máxima cota. La pradera montana y el pasto silicícola de Agrsotis curtisii domina el paisaje.
En la cota de 700 m el nevero de
Tximista y, ya casi en la cumbre, el crónlech
de Tximistako egia, marcan el conjunto de crónlech de mayor dimensión de
Guipúzcoa, 11 m de diámetro.
Por la otra vertiente y pasando el nevero de Altzibar, llegamos al
paraje que conforma una de las estampas más típicas del megalitismo en
Guipúzcoa, el Agerreko zabala
(agerre=adarra). En él se localizan los crónlech y menhires de Etaneta I y II. De piedra rojiza, los
dos pequeños círculos se ven dominados por la esbeltez y pequeña forma, en
casos antropomórfica, del menhir. Pieza de inquietante originalidad, con más
de 2,5 m de altura, 32 cm de anchura media y 20-26 cm de espesor, llama la
atención la estrechez de uno de los lados de su base, lado que justamente
llega a alcanzar los 14 cm de anchura. Otros cinco crónlech más alejados,
completan este conjunto.
La belleza de este paraje y la inquietante
originalidad de estos monumentos, hace que sea conocido como "Mairu-baratza". Los
"Mairus" son personajes entroncados en la mitología vasca, y el
nombre de "Mairu-baratza", según distintas versiones, quiere decir
"huerto de los Mairus" o "cementerio de los Mairus".
A partir de aquí, y durante todo el camino, se seguirán
encontrando vestigios monumentales prehistóricos. Se pasará por el Onddo (781
m), el Agarate (778 m), el Azketa (883 m), el Etxala (813 m), el Uname (833
m), y el Leuneta (883 m). De aquí la travesía se podrá continuar hasta Arano
y Goizueta, y siguiendo por Abadekurutz (950 m) y Mandoegi (1.043 m) hasta
Leiza.
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